Om Tare Tuttare Ture Svaha
a mis compadres John y Cindy
Se cuenta que de dos lagrimas que el Buda de la compasión derramó en piedad del sufrir terrestre nacieron dos Taras, bodhisativas femeninas, diosas de la sabiduría y compasión — de la lágrima del ojo izquierdo, la Tara de cutis de la perla más blanca, la Tara pasible; de la del ojo derecho, la Tara de cutis de jade pálido, la Tara Verde, la Tara feroz. Ambas diosas de la sabia compasión, es la Tara Verde como lo esperanza que reina sobre los actos de caridad, la del corazón más tierno, más cercano a la Tierra, de la compasión feroz.
En los tankas, pinturas sacras del Himalaya, se dibuja posada sobre la luna plena en el centro de un loto, pie derecho extendido listo para actuar, el pie izquierdo cruzado sobre el regazo en meditación, la mano derecha extendida hacia la tierra en mudra, gesto, de bondad, la mano izquierda elevada en gesto de protección con un loto azul, signo del sanar.
La luna plena esta noche va y viene entre la neblina veraniega de la Bahía de San Francisco como mantra en la mente de la Tierra, la Tara Verde de la noche calmando angustias y temores, consolando los males.
Madre de la sabia compasión,
danos el valor y las fuerzas
para actuar de corazón,
cultivar en nosotros mismos el loto azul
sanando al mundo y a la Tierra.
Nos ahogamos en temores, en angustias
que no nos sirven de nada
y son muchas las heridas, los males.
Danos los sueños capaces
de abrir las puertas de un futuro
más bondadoso y más justo.
Enséñanos, Madre,
a bailar unos con los otros,
con nuestros hermanos los otros animales,
con las plantas, con las piedras,
con el aire, el fuego, el agua, la tierra,
con los luceros.
La luna va y viene entre la neblina como mantra en la mente de la Tierra.